4 + 1 en Japón

lunes, noviembre 28, 2005

El dia que fui japones

(Nota: Ninguna de las fotos que incluyo hoy es mia sino que estan tomadas de internet, pues en ninguno de los lugares que se van a relatar se permitian tomar fotos, como mas tarde comprendereis.)

Pues eso. Que hoy domingo (lo siento, pero por alguna razon el blog no me permite poner las fechas exactas de los dias, con lo que a lo mejor la fecha que aparece no es la correcta, pero que conste que esto que os cuento sucedio el domingo 27) me he convertido en japones. Porque hasta ahora he hecho turismo, he convivido con estudiantes de español, he comprado comida esbozando palabras con lengua de trapo. Incluso fui al mercado en Kyoto, como recordareis. Pero hoy me he integrado en dos actividades que, creo, son muy japonesas, y las he vivido (casi) como las viviria un japones. Aunque la segunda mas que la primera.

Todo comenzo en Osaka, que es una ciudad de "solo" ocho millones y medio de personas y cuya estacion principal (llamada simplemente "Osaka") es un puro enjambre de locura y vertigo. La primera vez que llegue a Osaka, hace ya dos semanas, no consegui salir de la estacion. Era imposible con tanto cartel y flechas indicando lugares contradictorios y gente en todos los alrededores posibles. Me dio un ataque de miedo tal que me volvi a montar en el tren para Kobe y me marche a casita, abrumado por la realidad nipona.

La segunda vez me prometi a mi mismo que lo conseguiria. Y llegue dos esquinas mas alla de la estacion, hasta que vi un centro comercial enorme (en este pais la palbra "enorme" suele significar "muy alto", ya que apenas hay suelo libre para que sea "muy extenso") que tenia hasta una noria de unos 30 metros o asi. Entre, di una vuelta, me volvi a hacer caquita ahi mismo y me volvi otra vez. Lo siento, pero algunos ya sabeis de mi fobia a las multitudes que no te dejan caminar. No se como sobrevivire en Tokyo.

La tercera vez ha sido hoy. Queria a toda costa ver algo de teatro japones, pues no quiero volver a casa sin haber disfrutado de algo que alli no puedo ver. Y de entre todos los tipos posibles de teatro japones, hay algunos que se pueden ver por aqui con relativa frecuencia: el Noh y el Kyogen (este ultimo, como un entremes, es una pieza corta comica que se intercala entre los actos del primero), el Kabuki (en el que aparecen los tipicos samurais maquillados con voz de enfado) y el Bunraku (un teatro de marionetas con una tradicion de siglos, al igual que los otros generos ya citados). Ahora en Osaka no hay en cartel ni Kabuki ni Noh ni Kyogen, asi que cuando he descubierto que habia Bunraku disponible, ahi que me he lanzado. El problema era llegar. Pero con paciencia y algo de canguele he tomado el circular (que aqui tambien lo hay, no os vayais a creer) y he aparecido en la sede de Bunraku del Teatro Nacional de Japon. Ahi es nada, una compañia nacional (quiero decir del Estado) dedicada a teatro de marionetas. Que diferentes pueden llegar a ser las cosas, ay. Pero claro, es que vaya teatro de marionetas.

El Bunraku, como digo, es un genero de cuatrocientos años atras en el que cada marioneta (de una altura como tres cuartos de una persona) es manipulada a la vez por tres personas vestidas de negro y que la mayoria de las veces tienen toda la cabeza tapada de negro. Para conseguir los movimientos tan elaborados de las marionetas cada manipulador estudia unos tres años, y no puedo imaginar que en Espanya un actor emplee tanto tiempo preparandose algo para que luego no se le vea siquiera la cara. Aqui, sin embargo, tienen en cuenta que el protagonismo lo tienen los muñecos, y a ellos se dedican en cuerpo y alma. Mientras las marionetas se mueven por un escenario tan ancho de boca como el del Teatro Real, un señor (el tayuh), a modo de salmodia, narra la trama y pone la voz a todos los personajes mientras que un musico le acompaña con una especie de citara llamada samisen, siempre con historias escritas hace siglos, pues no se suelen escribir obras nuevas. Contado asi puede no parecer gran cosa, pero os aseguro que es toda una experiencia tener delante unos muñecos que viven, hablan, sienten y padecen como cualquiera de nosotros (incluso mas que algunos, la verdad), con pestañas que se mueven y manos que agarran cosas y se quitan la ropa a si mismos y se cortan el pelo y luchan con katanas para defender el honor mancillado de sus damas. Las representaciones duran unas cinco horas, aunque yo he asistido a una "pequeña" sesion de solo hora y cuarenta minutos (es decir, el primer acto), a un precio mas reducido. Incluyo algunas fotografias de Bunraku para que sepais de lo que hablo. Hay todos los dias funciones a las once de la mañana y a las cuatro de la tarde. Un teatro nacional programando funciones matinales todos los dias y el publico acude... Estare soñando?

Sali del teatro con una sonrisa de esas con las que podrias tragarte tus propias orejas. De camino a casa, y ya animados en el circular, hice una paradita mas en Osaka para ver el castillo de Osaka (es decir, Osaka-jo). La parada de metro mas cercana esta a tomar por saco del castillito. Cuando llegue me di cuenta de que no me apetecia entrar. Entre que es una reconstruccion de hace cuarenta años y que todo el mundo me dice que no vale la pena... Bueno, y que queria ahorrarme mil pesetas, la verdad sea dicha.

Por la tarde fue mi bautizo japones, y nunca mejor dicho. Aqui hay algo muy tipico llamado "onsen", que son como unas aguas termales naturales (Japon es tierra volcanica, no lo olvideis) que hay por todos sitios, con lo que se abren establecimientos donde te das un baño y tan ricamente. Por lo visto son bastante conocidos a nivel internacional (tengo entendido que tengo un fan de este blog llamado Fran, amigo de Elena, que le pidio que me dijera que fuera a un onsen. Pues nada, Fran, encantado y te dedico esta experiencia) y la verdad es que la fama esta a la altura de la realidad. Incluso se queda corta. Lo mas curioso es que estos "onsen" son tan usados por la gente que suelen ser lugares donde se cierran negocios y asuntos asi. En este caso fuimos algunos de teatro porque necesitabamos descansar un poquito del stress ensayil.

Segun se entra en el establecimiento hay que descalzarse, como en medio Japon. Pagas la entrada (no llega a tres euros) y coges tu toallita y pasas a las taquillas. Los onsen no son mixtos (a excepcion de algunos que son para familias), con lo que nos despedimos de las chicas, que pasaron a su onsen. Una vez en las taquillas nos desnudamos todos por completo (no vale bañador, esta mal visto) y pasamos a la zona de baño. Igual que antes de meterte en la piscina tienes que ducharte, antes de pasar al onsen tienes que lavarte. Y ahi me teneis, lavandome todo en un baño publico. La sala de baño es amplia, con unos poyetes tan altos y largos como una acera en los que la gente, al sentarse, queda enfrente de unos grifos de ducha que llegan a la altura de las rodillas o asi. Con unos barreñitos muy monos que te dan, sentado en el poyete como si estuvieras en el retrete (que lindo pareado) y con un japones desnudo a cada lado al que desconoces del todo, pasas como unos quince minutos lavandote a fondo el cuerpo entero, incluido el pelo y el espacio que hay entre los dedos de los pies. Te vas aclarando con el agua que recoges en el barreño y tan ricamente. Las fotos, aunque pequeñas, lo ilustran a la perfeccion. Y despues de eso, el onsen. Creo que ya todos sabeis lo que son las aguas termales, asi que no me extendere demasiado. La diferencia del onsen con respecto, por ejemplo, a un balneario es que el onsen esta al aire libre. Es decir, que a las siete de la tarde, el cielo ya negro, siete japoneses, Santi y yo estabamos en porreta viva dentro de una "piscina" burbujeante de agua casi hirviendo mientras nos llovia en la cara. El cuerpo caliente y la cabeza fria. A que suena bien?

Bromas aparte, que sepais que la experiencia es de lo mas impresionante que uno puede imaginar. Porque se trata de algo entre amigos, con una confianza completa al estar todos desnudos hablando de todo un poco, de la obra, de la luna, de las chicas que estarian al otro lado de un muro, de la comida en España, de como pronunciar la erre, de los hijos de la gran chingada y pinches gachupines... Un onsen se disfruta entre familia, entre gente cercana. Se parece a volver a los ancestros, cuando los soldados encontraban una charca para refrescarse. Los que hayais visto "La vaquilla" sabeis de lo que hablo. Antes de que lo pregunteis, el famoso mito sobre calibres orientales es cierto. En algo teniamos que tener ventaja los occidentales frente a este pueblo milenario y refinado. Despues de la hora y media de baño, que se paso volando, nos reencontramos con las chicas y cenamos todos juntos en el mismo local.

Esa noche llegue a casa sosegado, convertido en un japones mas que por la mañana va al teatro y por la tarde se baña entre colegas. Al llegar a la habitacion, mi cuerpo solo queria dormir. Relajado como estaba, me abandone a la almohada. Soñe que una marioneta me acariciaba el pelo y despues se marchaba, montada en su dragon de colores.

1 Comments:

At diciembre 18, 2005 8:52 a. m., Blogger Sacreblue said...

jajaa ...que buen post ...me encanto , y me hizo acordar a una obra de teatro muy popular en mi pais que se llama la Negra Ester , y salia una japonesita ciega cantando ...

"ja po ne siiii ta veeen que quiero yo olvidar ...

a que llos osculos de mieeel que tu boquita sabe daaaar ...

Para olvidaaar tu amor mi rei no olviii da re y esclavo de tu amor yo sereeeè ."

No se sintio niun espiritu voyeur en el baño ??? sobre todo hacia el de las chicas ???

 

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