4 + 1 en Japón

lunes, diciembre 12, 2005

Absorto, incrédulo, patidifuso, ojiplático...

Ahora, cuando sólo quedan unas horas para despedirme de Japón, quiero hacer un último recuento de todo aquello que me ha ido sorprendiendo (para bien, para mal,para raro, para quién sabe...) en estas 4+1 semanas. Algunas de ellas ya han ido salpimentando estas líneas. Las que siguen nunca tuvieron (hasta ahora) un hueco adecuado.

- En todo tipo de anuncios de moda, el canon de belleza (sobre todo el femenino) es el occidental. Las modelos de ropa, de cremas antiarrugas... son occidentales. No sucede lo mismo, claro, con los anuncios de seguros o con los de hipotecas, ya que en estos se trata de que los japonesillos y las japonesillas se sientan identificad@s y piquen el anzuelo. Hasta tal punto llega la obsesión por tener la piel blanca, que las chicas (no digo todas, pero un número demasiado alto para lo que recomendaría la OMS) van con minifalda sin medias en invierno (y cuando digo minifalda a veces soy muy benévolo) para que el frío (glacial ahora mismo, es una corriente que viene de Siberia) les deje la piel más pálida. He visto piernas llenas de moratones del mismo frío. En cambio, en verano (para evitar que les dé el sol bronceador) se ponen no sólo pantalones largos, sino camisetas de manga larga y hasta guantes. Y digo yo, que en nombre de la moda o la estética cada uno puede hacer con su cuerpo lo que le apetezca. Pero las lipotimias y las hipotermias son graves.

- Los revisores de los trenes son muy simpáticos. CADA VEZ que entran Y salen de CADA vagón se giran hacia la gente (que no le hace ni caso porque suelen estar durmiendo) para hacerles una reverencia y así agradecer que hagan uso de las instalaciones. Esto, claro, en los vagones en los que hay sitio para caminar. A las ocho de la mañana es algo impensable.

- Con respecto a los trenes de Tokyo a las ocho de la mañana, he de decir que, a su lado, los autobuses de Kyoto son como un amplio y espacioso hangar donde cupieran tres titanics. La madre del amor hermoso, qué apreturas. Si el tren pega un frenazo no te caes porque no tienes ningún sitio donde caerte. Y, en efecto, los apretadores (unos señores cuyo trabajo consiste en apretar a la gente para que quepan en el vagón) se esfuerzan lo suyo.

- Lo mejor de los trenes y metros: en los andenes hay un punto de señalización que indica dónde van a quedar situadas las puertas. La gente, por tanto, hace cola a partir de ese punto, lo que evita los problemas del "dejen salir antes de entrar". Alguno se lo salta, por supuesto. Pero son los menos. Además, casi todo el mundo conoce esa norma básica de educación cívica según la cual en unas escaleras mecánicas no hay que cortar el paso por si acaso alguien tiene prisa. Odio la gente que se queda plantado en mitad del tramo de escaleras sin pensar que está provocando un atasco.

- Último apunte sobre el transporte público. Es cierto lo que había oido: existen unos vagones exclusivos para mujeres. Por lo visto había muchas quejas de que, aprovechando los atascos, los hombres les metían mano de modo más que ostentoso. En algunos casos, si algún hombre entra en el vagón de las mujeres no pasa nada. Al menos en Kobe, que es una ciudad como más tranquila, yo he entrado y como yo había más señores. No sé si en Tokyo las cosas son igual. Ante esto yo me pregunto: si una mujer va en hora punta en vagón unisex y le meten mano, ¿tiene derecho a quejarse?

- La fruta es carísima. Para haceros una idea, una cestita con 9 fresas (contadas con estos ojitos que alguien que yo me sé tiene que recordar antes de cerrar los ojos cada noche) cuesta unos 6 euros. Y no es de lo más caro.

- En los supermercados de España hay, por ejemplo, un pasillo exclusivo para la comida de animales. Aquí también. Pero también hay otro exclusivo para algas.

- Es imposible conseguir cambiar un esquema a un japonés. Como ejemplo, contaré mi lucha diaria con la cama en la residencia. Por un lado, la almohada que me dieron me daba alergia, ya que tenía por dentro como unas bolitas de algo raro. La primera noche no pude dormir. La segunda dormí sin almohada y por la mañana me dolía el cuello. La tercera noche decidí utilizar unas toallas para hacer la función de almohada. Como el cuarto de lavandería y repuestos de sábanas y toallas estaba enfrente de mi puerta, me agencié cuatro toallas para usarlas cada noche (siempre fueron las mismas, que conste). Además, dado que por las noches refresca, utilicé una manta que estaba en mi armario para ponérmela por encima. Eso sí: cuando volvía por la tarde a casa tenía la habitación ya hecha con la almohada de bolitas dentro de la cama, la manta otra vez en el armario y las toallas dobladas sobre la colcha. Durante cuatro semanas tuve que colocar cada noche la manta. En cuanto a las toallas, ya os dije que me vi obligado a comprar una almohada, pues me pasaron una nota de recepción diciéndome que sólo me estaba permitido usar una toalla al día.

- Por otro lado, remeten tanto las sábanas al hacer la cama que una noche no pude dormir de lo apretado que estaba. Qué tías salvajes.

- Ya he dicho que dormir es el deporte nacional. Lo hacen en cualquier sitio. Y "cualquier sitio " significa "cualquier sitio". Por otro lado, la bebida nacional no es, ni mucho menos, el sake. Qué va. Aquí todo es "té japonés", que es a lo que nosotros, en nuestra ignorancia, llamamos "té verde". En los restaurantes es gratis, como las jarras de agua en España.

- Muchísimas bicis por todos lados. Hasta el punto de que he estado a punto de sufrir más de un atropello por la acera. Y no, no había carril-bici.

- Sentirse indefenso ante un idioma que no conoces y que no puedes ni siquiera leer sus caracteres te hace sentir analfabeto por completo. Un total analfabeto. Merece la pena sentirlo, aunque sea por unos días. Del mismo modo que Boadella dijo una vez que muchos de los problemas de España (y muchas de las tonterías de los españoles) se solucionarían con una semana de dictadura al año que nos recuerde lo que es de verdad la falta de libertad y democracia.

- Las obras y reparaciones en la vía pública son rápidas como nunca he visto. En cuestión de UN (1) día, levantaron una calle de al lado de la universidad, repararon la avería que había, cerraron todo, asfaltaron y dejaron hechas las marcas mínimas para recordar a los peatones dónde estaba el paso de cebra. Al día siguiente pintaron.

- El punto anterior implica que no sólo es posible hacerlo, sino que además hay gente que lo hace. A esto, amigos, sí que estamos a años luz de los japoneses. A siglos luz, me atrevería a decir.

- Las parejas, por lo general, no se demuestran afecto en público. Algunos van cogidos de la mano, pero no es lo habitual. Y no he visto a nadie, nadie, dándose un besito.

- En cambio, la prostitucion no solo es legal sino que se anuncia por los buzones de las casas en unos folletitos muy monos con fotografias incluidas de las chicas, tambien muy monas ellas. Si por algun motivo no deseas que en el buzon te echen propaganda de puticlubs, pues tienes que poner un cartelito que lo indique. "Por favor, no quiero putas en mi buzon". Y todos tan contentos.

- En cuanto al funcionamiento, me explicaron algunos de mis alumnos que se trata de llamar por telefono y te envian una churri a casa. Si no te gusta, pues se marcha y te envian otra. Asi hasta que acierten con la que te apetece. Imagino yo que no sera asi, sino que (aunque sea por internet) podras ver antes la foto para seleccionar la que mas te interesa. Cuando comente a unos alumnos que en España son los clientes quienes van a visitar a las putas (por lo general) se espantaron, porque, segun ellos, si el cliente es alguien importante se pondria en evidencia si le vieran muchas putas alrededor. Les dije que es cierto, pero que segun el modo japones el cliente importante no solo se queda en evidencia sino que las pilinguis, ademas, se enteran de donde vive el ilustre, y eso es quedar mas en evidencia. Alucinaron con la obviedad del razonamiento.

- Nadie esta interesado en quedarse con algo que no sea suyo. Este bonito eufemismo significa, por ejemplo, que en la universidad de kobe yo podia dejar tranquilamente encendido y enchufado mi portatil u olvidada mi cartera encima de una mesa de un pasillo cualquiera y marcharme a comer un piso mas abajo. Cuando volvia, una hora despues, todo seguia alli. Y es lo mas normal. Todo el mundo lo hace. De colores me quede. Y es algo que, mas o menos, sucede en todo Japon. Hay delincuencia, supongo, pero, por lo general, uno puede andar por la calle bastante tranquilo.


Este blog ha pretendido mostrar la visión fugaz (cinco semanas se pasan volando casi siempre) de un occidental fascinado ante todo. Si queréis más sobre Japón, desde una perspectiva parecida, os recomiendo el siguiente blog, también sobre Japón, escrito por un español muy salao él que lleva años viviendo y trabajando en este país. Podéis hacer repaso a todo lo que ha escrito, desde junio del 2004. Una gozada para conocer más y mejor aspectos cotidianos y ojiplatizantes.


http://micko.blogspot.com/


Y hasta aquí llego con mi relación de anonadamientos. Si surgen más, que seguro que sí, os las haré saber en este mismo blog.

3 Comments:

At octubre 30, 2006 4:12 AM, Anonymous Anónimo said...

tus comentarios sobre Japón están llenos de humor. Me supieron a poco. hubiera deseado saber muchas más cosas sobre ese país. Saber si tienen sentido del humor, si son simpáticos. Si hiciste el amor con una japonesita qué tal te fue. Es todo tan caro como la fruta? Está bueno el pescado crudo? Entienden el inglés o el francés? Se nota la falta de espacio? Vale la pena visitar ese país?

 
At enero 23, 2007 12:53 AM, Blogger G.F (se pronuncia "jefe") said...

Quede sorprendida por lo de las cosas en su sitio ¿una hora despues? capaz habian cámaras...y ya se lo sabian los choros...buen post. Saludos.

 
At abril 21, 2010 3:38 AM, Anonymous Anónimo said...

Long time lurker, thought I would say hello! I really dont post much but thanks for the good times I have here. Love this place..

 

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